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A LA VIDA
CULTURA DE LA VIDA: LAS CLAVES DE “DIGNITAS PERSONAE” PARA LA BIOÉTICA
Buenos Aires, 21/12/08 (SEVI).- El reconocimiento de la dignidad de la persona en el embrión y el respeto a la originalidad de la transmisión de la vida por los actos de unión entre los esposos constituyen las dos grandes claves que el nuevo documento “Dignitas Personae” de la Congregación para la Doctrina de la Fe propone para abordar las cuestiones bióeticas.
Así lo había propuesto el Papa Benedicto XVI, quien en su discurso a dicha Congregación el 31 de enero de 2008 afirmó: “Ciertamente, el Magisterio de la Iglesia no puede ni debe intervenir en cada novedad de la ciencia, pero tiene la tarea de reafirmar los grandes valores que están en juego y de proponer a los fieles y a todos los hombres de buena voluntad principios y orientaciones ético-morales para las nuevas cuestiones importantes. Los dos criterios fundamentales para el discernimiento moral en este campo son: a) el respeto incondicional al ser humano como persona, desde su concepción hasta su muerte natural; b) el respeto de la originalidad de la transmisión de la vida humana a través de los actos propios de los esposos”.
El embrión humano, tiene la dignidad de persona: El documento “Dignitas Personae”, citando la instrucción Donum Vitae, recuerda que “el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción”. Profundizando esta enseñanza, agrega luego que este mandato ético, “presupone, en efecto, una verdad de carácter ontológico”. En este sentido, sostiene que “la realidad del ser humano, a través de toda su vida, antes y después del nacimiento, no permite que se le atribuya ni un cambio de naturaleza ni una gradación de valor moral, pues muestra una plena cualificación antropológica y ética. El embrión humano, por lo tanto, tiene desde el principio la dignidad propia de la persona” (DP 5).
Procreación, matrimonio y acto conyugal: la segunda clave que propone el documento se encuentra en la dignidad de la transmisión de la vida. Lo expresa así: “El origen de la vida humana, por otro lado, tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia, donde es generada por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer. Una procreación verdaderamente responsable para con quien ha de nacer es fruto del matrimonio” (DP 6).
A la luz de estos dos grandes principios se explican todas las respuestas que el documento “Dignitas Personae” propone a los nuevos problemas de la bioética y que se desarrollan en las partes II y III: las técnicas de ayuda a la fertilidad; la fecundación in vitro y la eliminación voluntaria de embriones; la Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI); el congelamiento de embriones; el congelamiento de óvulos; la reducción embrionaria; el diagnóstico preimplantatorio; las nuevas formas de intercepción y contragestación; la terapia génica; la clonación humana; el uso terapéutico de las células troncales; los intentos de hibridación; la utilización de “material biológico” humano de origen ilícito. |
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