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SERVICIO
A LA VIDA CULTURA DE LA VIDA: SAN PABLO, APÓSTOL DE LA FAMILIA Buenos Aires, 29/6/08 (SEVI).- En el inicio del Año Paulino, proclamado por el Santo Padre Benedicto XVI con motivo de los 2000 años del nacimiento de San Pablo, el Servicio a la Vida del movimiento FUNDAR expresa su adhesión a esta iniciativa eclesial e invita a profundizar la mirada sobre las enseñanzas del Apóstol sobre la familia. En primer lugar, San Pablo es el gran predicador del amor, “vínculo de perfección” (cf. Col. 3, 14), corazón de la vida familiar, como ha quedado testimoniado por ese maravilloso himno que contiene la primera carta a los Corintios: “el amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1Co. 13, 4-7). Además, las enseñanzas de San Pablo tienen gran actualidad, en medio de un contexto cultural que muchas veces pierde el significado del matrimonio y la familia. En este sentido, San Pablo presenta la verdad más profunda sobre el sacramento del matrimonio, que “es un gran misterio” y que “se refiere a Cristo y a la Iglesia” (cf. Ef. 5, 32). Junto con esta presentación de la esencia profunda del misterio que se expresa en la unión de hombre y mujer, San Pablo propone sabios consejos para los esposos (cf. Col. 3, 18-19; Ef. 5, 21-33) que se concretan en el amor mutuo, la entrega sincera de sí, el respeto, la pureza. San Pablo también señala caminos de vida para la relación de padres e hijos, sabiendo “que toda paternidad en el cielo y en la tierra” procede del Padre (Ef. 3, 14-15). En este sentido, invita a los hijos a honrar padre y madre y a los padres a educar, corregir, animar, aconsejar y alentar a sus hijos (cf. Col. 3, 20-21; Ef. 6, 1-4). Comentando el pasaje citado de la Carta a los Efesios sobre el matrimonio, el siervo de Dios Juan Pablo II decía: “San Pablo sintetiza el tema de la vida familiar con la expresión: «gran misterio» (cf. Ef 5, 32)... Éste es ciertamente un nuevo modo de presentar la verdad eterna sobre el matrimonio y la familia a la luz de la nueva alianza... No existe el «gran misterio», que es la Iglesia y la humanidad en Cristo, sin el «gran misterio» expresado en el ser «una sola carne» (cf. Gn 2, 24; Ef 5, 31-32), es decir, en la realidad del matrimonio y de la familia. La familia misma es el gran misterio de Dios. Como «iglesia doméstica», es la esposa de Cristo. La Iglesia universal, y dentro de ella cada Iglesia particular, se manifiesta más inmediatamente como esposa de Cristo en la «iglesia doméstica» y en el amor que se vive en ella: amor conyugal, amor paterno y materno, amor fraterno, amor de una comunidad de personas y de generaciones”. Al recordar hoy de manera especial a San Pablo, con toda la Iglesia, volvemos a expresar nuestra adhesión filial y cordial al Santo Padre y a toda la Iglesia y pedimos a Dios que durante este año que comienza, la fuerza del Espíritu Santo renueve la vida de todas las familias para que vivan este “gran misterio” del amor de Dios revelado en Jesucristo, Hijo amado del Padre. |
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