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A LA VIDA EUTANASIA: APRUEBAN DOS GRAVES PROYECTOS DE LEY EN RIO NEGRO Buenos Aires, 8/7/07 (SEVI).- El pasado 5 de julio de 2007, la Legislatura de Río Negro aprobó en primera vuelta dos proyectos de ley referidos a “muerte digna” de autoría de la legisladora Marta Milesi (Alianza Concertación). -Declaración de Voluntad Anticipada (Expte. 859/06): El primer proyecto recibe el nombre de “Declaración de Voluntad Anticipada” y consiste en establecer un mecanismo por el cual toda persona legalmente capaz pueda expresar, mediante esta “Declaración”, su consentimiento o rechazo a los tratamientos médicos que pudiera recibir, en previsión de circunstancias clínicas que le impidieran expresar su voluntad en tal sentido. -Calidad de vida y dignidad de los enfermos terminales (Expte. 45/2007): por este proyecto, toda persona que padezca una enfermedad irreversible, incurable y se encuentre en estadio terminal, o haya sufrido un accidente que la coloque en igual situación, informada en forma fehaciente, tiene el derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación y de reanimación artificial, cuando sean extraordinarios o desproporcionados a las perspectivas de mejoría y produzcan dolor y/o sufrimiento desmesurado. Ambas iniciativas son particularmente graves, pues suponen la legalización de formas de eutanasia o suicidio asistido, aún bajo apariencia de ser un simple medio de rechazo de tratamientos extraordinarios. En efecto: a) Mentalidad utilitarista: bajo apariencia de “simples rechazos de tratamientos” se esconde una mentalidad que impulsa el menosprecio de la vida cuando no responde a cierta “calidad”. Al respecto, comentando la aplicación del concepto de “calidad de vida” a la situación de los enfermos terminales, decía Juan Pablo II: “admitir que se puede decidir sobre la vida del hombre basándose en un reconocimiento exterior de su calidad equivale a reconocer que a cualquier sujeto pueden atribuírsele desde fuera niveles crecientes o decrecientes de calidad de vida, y por tanto de dignidad humana, introduciendo un principio discriminatorio y eugenésico en las relaciones sociales” (Juan Pablo II, Discurso a los participantes de un Congreso sobre “Tratamientos de mantenimiento vital y estado vegetativo, 20 de marzo de 2004). b) Derecho a la asistencia sanitaria básica: Se niega el derecho que tiene todo paciente a una asistencia sanitaria básica, que nunca puede dejar de proveerse sin incurrir en una forma de homicidio. Así lo afirmaba Juan Pablo II: “el enfermo en estado vegetativo, en espera de su recuperación o de su fin natural, tiene derecho a una asistencia sanitaria básica (alimentación, hidratación, higiene, calefacción, etc.), y a la prevención de las complicaciones vinculadas al hecho de estar en cama. Tiene derecho también a una intervención específica de rehabilitación y a la monitorización de los signos clínicos de eventual recuperación.” (Juan Pablo II, 20 de marzo de 2004). c) Presión sobre el enfermo terminal: En el proyecto de enfermos terminales se dispone que se consultará a “toda persona” “que padezca una enfermedad irreversible, incurable y se encuentre en estadio terminal, o haya sufrido un accidente que la coloque en igual situación”. Se configura una forma de “presión” sobre los pacientes, que se verán cuestionados por los médicos sobre la forma de proceder, invirtiendo la regla de la relación médico-paciente, cuando están particularmente sensibles y condicionados en su libertad de decisión. d) Motivaciones sanitario-económicas: Resultan innegables las consecuencias económicas del proyecto, que significarán una más rápida disponibilidad de plazas hospitalarias. Subyace una visión utilitarista de la persona, que sólo merece tratamiento en la medida que es útil y cuando ya no lo es, se procede a su descarte. e) Sufrimiento del enfermo terminal: También hay que decir que este proyecto no significa “menos sufrimiento”, pues “no se puede excluir a priori que la supresión de la alimentación y la hidratación, según cuanto refieren estudios serios, sea causa de grandes sufrimientos para el sujeto enfermo, aunque sólo podamos ver las reacciones a nivel de sistema nervioso autónomo o de mímica. En efecto, las técnicas modernas de neurofisiología clínica y de diagnóstico cerebral por imágenes parecen indicar que en estos pacientes siguen existiendo formas elementales de comunicación y de análisis de los estímulos” (Juan Pablo II, idem). |
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