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a la Vida ABORTO: FUNDADA DECLARACIÓN DE INSTITUTO DE BIOÉTICA SOBRE LA DENOMINADA PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS Buenos Aires, 11/12/06 (SEVI).- A raíz del proyecto de ley que impulsa la denominada “anticoncepción de emergencia” y que cuenta con dictamen de Comisión en la Cámara de Diputados de la Nación (ver gacetilla 191/06), el Instituto de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas de la Pontificia Universidad Católica Argentina ha emitido una declaración que, bajo el título “Píldora del día después: Consideraciones legislativas, científicas y antropológicas” constituye una clara demostración del carácter abortivo de este fármaco y de la inconstitucionalidad del proyecto de ley. La declaración, fechada el 4 de diciembre de 2006 y firmada por el Director del Instituto, R.P. Alberto Bochatey, está dividida en tres apartados. En la primera parte, se señalan las objeciones que merece la iniciativa “desde el punto de vista legislativo”. Se reclama “un verdadero debate transdisciplinario y bioético” y se denuncia la estrategia de buscar una nueva ley que asegure la “inclusión de esta píldora con efectos abortivos, que de otra forma quedaría correctamente eliminada del nomenclador”. Ello demuestra que la “píldora del día después” “no es solamente un anticonceptivo”. Se enfatiza que “la dignidad de la persona y su inviolable e innegociable derecho a la vida necesitan ser reconocidas y tuteladas por el derecho positivo”. Se trata de un derecho “natural” y “en la historia del derecho, la dignidad de la persona y el derecho a la vida, siempre han sido cuidados especialmente de la arbitrariedad de cualquier pacto social o del consenso de la mayoría”. El Instituto denuncia el relativismo imperante en algunos grupos sociales que, “exasperando la reivindicación de las libertades personales individuales”, pretenden que el Estado garantice y permita “prácticas y atentados contra la vida humana, especialmente cuando ésta es más débil, frágil y necesitada”. Se pide, pues, “a las personas del derecho y a los legisladores, que elaboren dictámenes y normas jurídicas acordes a la verdad del Hombre (varón y mujer) y en tutela de su Libertad, que no puede existir si no se respeta toda vida y toda la vida”. El segundo apartado, aborda el tema “desde el punto de vista científico”, buscando “aportar, sin polémicas, datos que completen la información que no ha sido dada por los responsables”. En este sentido, se demuestra cómo actúa este fármaco, que modifica “la estructura del endometrio”. El documento incluye una amplia bibliografía especializada, demostrando que el carácter abortivo de la píldora del día después está científicamente probado. En efecto, la acción de la píldora dependerá de si la mujer ha ovulado. El Instituto demuestra que “si la mujer está en la ovulación o muy próxima a la misma y, efectivamente se produce la fecundación, la droga [píldora del día después] actúa sobre las trompas de Falopio y el endometrio, no permitiendo que se desarrolle correctamente y en condiciones para que se implante el embrión, produciéndose un aborto precoz”. El tercer capítulo aborda la perspectiva “antropológica” y presenta cómo “tanto la filosofía como la teología, en consonancia con los principales tratados internacionales sobre la vida humana y los derechos del niño y, sobre la base de un análisis biológico completo, afirman que el embrión humano vivo (formado a partir de la unión de los gametos) es un sujeto humano, existente, con una identidad bien definida, diferente al padre y a la madre, el cual comienza desde ese momento, a actualizar su propio desarrollo, en forma coordinada, continua y gradual; de modo tal que nunca es una simple masa de células sino, siempre, un sujeto”. Con esta perspectiva, “desde la Bioética personalista”, el Instituto propone “la superación de ciertas ambigüedades que nos presenta el paradigma de una autonomía descontextualizada” y denuncia que “desarticular la unidad esencial de la persona humana, nos lleva a una dualidad desintegradora incompatible con dicha vida”. También se denuncia la eliminación del “derecho a la objeción de conciencia”, en una “deliberada estrategia de exclusión” que “es sumamente grave y viola toda la larga tradición ciudadana y democrática de uno de los Derechos Humanos fundamentales: la libertad de conciencias de los ciudadanos”. El documento finaliza con un “llamado formal, como académicos y ciudadanos, a nuestros gobernantes para que cuiden como un valor precioso, la vida y la libertad responsable de todos”. |
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