DECLARACIÓN
DE INTERPRETACIÓN DEL TÉRMINO "GÉNERO"
POR LA DELEGACIÓN DE LA SANTA SEDE EN LA IV CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE
LA MUJER - PEKÍN 1995
Aceptando
que la palabra "género" en este documento ha de entenderse
según su uso ordinario en el ámbito de las Naciones Unidas,
la Santa Sede lo admite con el significado común de esta palabra
en las lenguas en que existe.
La Santa Sede entiende el término "género" como fundado
en una identidad biológico-sexual, varón y mujer. Además,
la Plataforma de Acción (cf. páragrafo 193, c) usa claramente
la expresión "ambos géneros".
La Santa Sede exluye, así, interpretaciones dudosas basadas
en concepciones muy difundidas, que afirman que la identidad sexual
puede adaptarse indefinidamente, para acomodarse a nuevas y diferentes
finalidades.
Asimismo, no comparte la noción de determinismo biológico,
según la cual todas las funciones y relaciones de los dos sexos están
establecidas en un modelo único y estático.
El Papa Juan Pablo II insiste en la distinción y complementariedad
de la mujer y el hombre. Al mismo tiempo, se ha alegrado de los nuevos papeles
que desempeñan las mujeres, ha puesto de relieve hasta qué punto
los condicionamientos culturales representan un obstáculo para el
progreso de las mujeres, y ha exhortado a los hombres a fomentar
"este gran proceso de liberación de la mujer" (Carta a las
Mujeres, 6).
En su reciente Carta a las Mujeres, el Papa explica el punto de vista
de la Iglesia del siguiente modo: "Es posible acoger también, sin
desventajas para la mujer, una cierta diversidad de papeles, en la medida
en que tal diversidad no es fruto de imposición arbitraria, sino que
mana del carácter peculiar del ser masculino y femenino"
(n. 11).
Pekín, 15 de septiembre de 1995.