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PERSPECTIVA DE GÉNERO
sus consecuencias y propuestas para la promoción de la mujer

Dr. Nicolás Lafferriere
Director del Servicio a la Vida

1. Aproximación a la perspectiva de género

La perspectiva de género emerge como una categoría de análisis de la realidad social y política a fines del Siglo XX y comienzos del Siglo XXI. De contornos difusos y ambiguos, resulta difícil su caracterización. Podemos decir que, centralmente, supone una antropología que considera que lo femenino y lo masculino son dimensiones de origen cultural en el ser humano, quitando toda relevancia al dato biológico. De esta forma, la perspectiva de género sería una clave de interpretación de la sociedad que pretende discernir y denunciar los condicionamientos culturales que oprimen a la mujer y a su vez, que promueve iniciativas para liberar a la mujer de esos condicionamientos.
Esta caracterización de la perspectiva de género está en línea con un reciente documento de la Santa Sede. Allí se describe cierto feminismo en el que "para evitar cualquier supremacía de uno u otro sexo, se tiende a cancelar las diferencias [entre hombre y mujer], consideradas como simple efecto de un condicionamiento histórico-cultural. En esta nivelación, la diferencia corpórea, llamada sexo, se minimiza, mientras la dimensión estrictamente cultural, llamada género, queda subrayada al máximo y considerada primaria. El obscurecerse de la diferencia o dualidad de los sexos produce enormes consecuencias de diverso orden. Esta antropología, que pretendía favorecer perspectivas igualitarias para la mujer, liberándola de todo determinismo biológico, ha inspirado de hecho ideologías que promueven, por ejemplo, el cuestionamiento de la familia a causa de su índole natural bi-parental, esto es, compuesta de padre y madre, la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad y un modelo nuevo de sexualidad polimorfa" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo, 1).
Si esbozamos someramente posibles raíces culturales de esta "perspectiva" podemos advertir la aplicación de una visión marxista de análisis social a la relación entre hombre y mujer, que es vista en categoría de conflicto. También podemos decir que esta perspectiva es una expresión de la llamada "posmodernidad", con la nota de un pensamiento débil que renuncia a "imponer" toda forma unitaria de vida y, por tanto, la convivencia social estalla en una multiplicidad de estilos y opciones, donde la sexualidad se convierte en pura construcción. Esta fragmentación posmoderna también vino a instalar, socialmente, un clima de relativismo y pesimismo antropológico, en virtud del cual el ser humano ha perdido confianza en la razón y su capacidad de alcanzar la verdad, especialmente por el fracaso que la razón iluminista tuvo en su intento de construir un mundo más humano y solidario, como lo demuestra trágicamente la Segunda Guerra y los horrores que en ella se produjeron. Así, si no hay verdad, no hay nada dado y todo es el fruto de la construcción cultural. Finalmente, podemos decir que esta perspectiva encontró un terreno fértil a partir de la difusión de la anticoncepción, que se dice que viene a liberar a la mujer del "yugo de la maternidad".
Ahora bien, en el marco del feminismo, la perspectiva de género cobra fuerza, no sólo como una categoría de análisis, sino también como una auténtica "política o instrumento de transformación social" que engloba acciones de las más diversas. En algunos casos, estas acciones se unen con los programas de salud reproductiva o con acciones llamadas de "empoderamiento" (empowerment) de la mujer. Un ejemplo de la diversidad de acciones lo constituye la ley 474 de la Ciudad de Buenos Aires, auténtico programa de acción que, desde una óptica jurídica, avanza al margen del resto del ordenamiento jurídico, superponiendo funciones y declamando derechos de difícil concreción. Por otra parte, resulta difícil discernir entre las finalidades perseguidas y las acciones concretas. Por ejemplo, se habla del "reparto equitativo de las tareas y responsabilidades domésticas y familiares", pero no se especifican acciones para ello.
A modo de síntesis, podemos resumir algunas de las principales acciones que se engloban en la perspectiva de género como "política de Estado":
· Distribución de métodos anticonceptivos en el marco de las políticas de salud reproductiva.
· Campañas para garantizar a las mujeres el acceso a un "aborto legal y seguro, sin restricciones".
· Legalización de la "esterilización" como método anticonceptivo.
· Actividades de capacitación y difusión de la perspectiva de género, incluyendo campañas en los medios masivos de comunicación social, en el marco de los programas de salud reproductiva.
· Acciones enfocadas a grupos considerados de riesgo, entre los que se destacan las personas menores de edad, sin garantizar la intervención de la familia.
· Inclusión del "cupo de género" en los distintos niveles de organización social y política (Poder Legislativo, Ejecutivo, Judicial, sindicatos, partidos políticos, etc). En este punto, ya no se habla más de "cupo femenino" sino de cupo de género".
· Determinación de la perspectiva de género como criterio de análisis y de diseño de las políticas públicas.
· Legalización de la unión de personas del mismo sexo con pretensión de que sea equiparada al matrimonio y con posibilidad de adopción.
· En materia educativa es creciente la irrupción de esta perspectiva como una política de tipo transversal, que apunta tanto a influir sobre los contenidos como sobre las conductas de los actores de la comunidad educativa. Sobresalen las estrategias de intervención en los textos escolares en orden a la eliminación de todas las visiones estereotipadas sobre hombre y mujer (por ej. en la Ciudad de Buenos Aires el 5 de agosto de 2000 se sancionó la Ley 481 sobre esta cuestión).
· Acciones para la promoción de la igualdad entre varón y mujer en materia económica, incluyendo lo relativo a acceso a puestos de trabajo y remuneraciones.

2. Consecuencias de la "perspectiva de género"

Esta somera caracterización de la "perspectiva de género", como categoría de análisis y política pública, con algunas de las principales acciones involucradas, es reveladora de la orientación perseguida. A continuación, proponemos considerar las consecuencias de esta "perspectiva de género" particularmente en atención a su inserción a nivel legal y educativo.

a) Cambio de eje: de la mujer al género
La lógica asumida por la "perspectiva de género", en tanto supone dar primacía a las dimensiones culturales de lo femenino y lo masculino, ha terminado por mutar el eje de las políticas públicas vinculadas con la mujer. En efecto, si el género es algo que la persona elige y que no puede ser coartada en esa libertad por el Estado, entonces la mujer aparece en igualdad de condiciones que otras "minorías" que, en razón de su "orientación sexual", reclaman que la perspectiva de género los incluya.
De esta manera, en lugar de dedicar tiempo y esfuerzo en el diseño de políticas que apunten al corazón de las situaciones que las mujeres más están sufriendo, las políticas públicas y sus elaboradores se distraen en consideración de temas que poco importan a la mujer y que resultan extraños a los intereses genuinos de ella.
En este sentido, es paradigmático el cambio de denominación en relación al cupo en cargos electivos, que en lugar de ser "cupo femenino" ha pasado a ser "cupo de género". En el decreto 222/03, que regula el procedimiento para la presentación de candidatos a integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se afirma en los considerandos y en el art. 3° que hay que considerar, en la composición del Alto Tribunal, las "diversidades de género". La precisión de los términos es una exigencia de la buena técnica legislativa, de modo que hablar de género es ambiguo y confuso y termina borrando las pretendidas conquistas de las mujeres, que son aprovechadas por personas que presentan otras pretensiones, incluso algunas contrarias a la moral y las buenas costumbres.
Por otra parte, si la mujer no es defendida y promovida en cuanto "mujer", sino en cuanto ser humano que se autodetermina en su "género", entonces ya no hay razones válidas para defender lo femenino, pues nadie puede afirmar en qué consiste lo específica y propiamente femenino. Esta confusión termina traicionando a las mujeres que, sencillamente, quieren ser mujeres y hacer valer esta decisión.

b) Difusión de comportamientos contrarios a la vida y al familia.
Entre las acciones promovidas en el marco de las políticas públicas con perspectiva de género se encuentran la distribución de anticonceptivos, inclusive abortivos, la despenalización y legalización del aborto y la esterilización. Se trata de conductas contrarias a la vida y la familia que importan, también, violaciones a derechos humanos fundamentales, como es el caso del derecho a la vida.
Se argumenta que es parte de la "liberación" de la mujer, la consagración de supuestos "derechos reproductivos" que le permiten regular libremente su capacidad procreativa. En verdad, la anticoncepción y la esterilización son males que introducen dinamismos que afectan la dignidad de la familia, pues se afecta el auténtico sentido de la sexualidad. En cuanto al aborto, la gravedad del mal es mucho mayor en función de ponerse en juego el derecho a la vida, que es el primero de los derechos humanos, fundante de los demás.
La promoción de una maternidad y paternidad responsable no la puede hacer el Estado interviniendo en una materia que es propia de la familia y su intimidad. El Estado puede, a lo sumo, ayudar a generar condiciones favorables a la familia, como veremos en las propuestas para un nuevo feminismo.

c) Introducción de dinamismos de conflicto en la sociedad
Esta perspectiva de género, en su forma de encarar la relación hombre-mujer, introduce dinamismos de conflicto en la sociedad. En efecto, en lugar de ver a la mujer en el marco amplio de la familia y la sociedad, se acentúan las diferencias y se confrontan sus derechos con los del hombre, que es puesto como un enemigo, en lugar de ser presentado como un compañero en el camino de la vida.
Para ilustrar esta afirmación podemos citar el reciente documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe: "La promoción de las mujeres dentro de la sociedad tiene que ser comprendida y buscada como una humanización, realizada gracias a los valores redescubiertos por las mujeres. Toda perspectiva que pretenda proponerse como lucha de sexos sólo puede ser una ilusión y un peligro, destinados a acabar en situaciones de segregación y competición entre hombres y mujeres, y a promover un solipsismo, que se nutre de una concepción falsa de la libertad" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo, 14).
En otro pasaje, el mismo documento profundiza el criterio: "la relación hombre-mujer no puede pretender encontrar su justa condición en una especie de contraposición desconfiada y a la defensiva. Es necesario que tal relación sea vivida en la paz y felicidad del amor compartido" (Carta sobre la colaboración..., 14).

d) Funcionalidad a intereses estratégicos internacionales.
La perspectiva de género, como ya hemos probado en otro trabajo sobre la ley de salud reproductiva , las políticas públicas vinculadas con el género, entre las que se destacan las del Consejo Nacional de la Mujer, se financian en su gran mayoría con créditos externos. Es significativo que organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, promuevan en los distintos países la implementación de la perspectiva de género en las políticas públicas. Las razones de fondo se relacionan con las políticas de control poblacional que son presentadas bajo apariencia de protección de los derechos de la mujer y su salud reproductiva y que, sin embargo, avanzan sobre intereses estratégicos de los países y causan el envejecimiento poblacional.

e) Daño en la identidad del niño
Uno de los mayores daños que puede provocar la introducción de la "perspectiva de género" como criterio para la elaboración de políticas públicas, es el que se produciría en materia educativa. En efecto, se advierte una clara voluntad de imponer esta perspectiva en los ámbitos de la educación, como contenido y como política. Ello supone, ante todo, una indebida intromisión del Estado en una materia que es propia de la familia. Por otra parte, se está asumiendo como correcta una visión del ser humano que prescinde de los datos biológicos y que por tanto, no se ajusta a la verdad. Tal antropología no es inocua sino que puede producir graves daños en la identidad de los niños y los jóvenes.
Nos preguntamos si los legisladores y los funcionarios ministeriales responsables de estas políticas se harán responsables, en el futuro, de los problemas que surjan en la identidad de los niños.
En lugar de confirmar a los jóvenes en su identidad más profunda, a través del amor que es capaz de sanar cualquier herida y hacer surgir lo mejor de cada uno, la perspectiva de género deja librado al joven a su propia libertad y por tanto, lo deja en la soledad más absoluta en el momento crítico del crecimiento. Se trata de una grave irresponsabilidad que conlleva graves riesgos para el futuro de la sociedad.

3. Propuestas para una genuina promoción de la mujer

En este contexto, se presenta claro que no es la perspectiva de género el mecanismo para promover la auténtica dignidad de la mujer. En efecto, esta perspectiva ignora cuestiones que son centrales para la mujer y ello ocurre porque parte de una concepción antropológica equivocada. Así, parece necesario ponerse en campaña para ver qué propuestas son necesarias para que la mujer sea genuinamente promovida, con iniciativas que vayan al corazón de sus preocupaciones y que ayuden a resolver los conflictos propiamente femeninos.
Ciertamente tal cometido excede los límites de esta presentación, pero nos animaremos a proponer algunas líneas que pueden servir de disparador para la búsqueda de medidas creativas que exalten y revaloricen socialmente el "genio femenino":

a) Articulación entre maternidad y trabajo: entiendo que es una de las cuestiones centrales de la situación de la mujer. En este punto, podemos mencionar algunas claves:
· Generar espacios de diálogo entre organizaciones sindicales, empresariales y otros agentes sociales para formular acciones de conciliación de maternidad y trabajo.
· Garantizar el asiduo contacto de la madre con el niño durante las horas de trabajo.
· Promover la instalación de jardines maternales en lugares de trabajo, mediante regímenes de promoción tributaria.

b) Valoración del "genio femenino" en la Sociedad: un segundo grupo de propuestas se vinculan con la necesidad de valorar el aporte femenino en la Sociedad. En este sentido podemos mencionar las múltiples iniciativas que tienden a estudiar el aporte económico de la mujer que trabaja en su hogar y que, conllevan un reconocimiento para ella y el diseño de un sistema especial de seguridad social.
c) Respeto a la mujer en sus riquezas específicas: Al proponer esta medida, estamos pensando concretamente en todo lo referido a la publicidad y los medios de comunicación, que muchas veces toma a la mujer como "objeto", degradando, con trágicas consecuencias personales y sociales, la imagen de la mujer. Cabe preguntarse si las publicidades que proceden de esta manera no tienen influencia sobre muchos comportamientos agresivos hacia la mujer, en todos los órdenes.
d) Promoción de condiciones económicas y culturales favorables al matrimonio y la maternidad: Otro eje de promoción de la mujer debería ser la promoción de condiciones económicas y culturales favorables al matrimonio y la maternidad. A pesar de las negativas del feminismo radical, la maternidad es una riqueza específica y propia de la mujer y el Estado debe garantizar a toda mujer la posibilidad de ser madre sin que ello sea algo traumático y penoso. Algunas posibles medidas, en este sentido, son:
· Asegurar la atención integral de la mujer y el niño por nacer durante el embarazo, parto, puerperio y lactancia.
· Implementar planes de vivienda accesible para familias de escasos recursos
· Asegurar a la madre soltera medios para favorecer la crianza del niño.
· Asistir social y económicamente a los progenitores desempleados y que tuvieran a su cargo hijos menores de edad.
e) Reflexión sobre el hombre y la familia: Este tiempo de confusión cultural e intelectual, exige que se profundice y proponga, con convicción y espíritu de diálogo, una antropología de la diferencia y la unidad entre hombre y mujer, que resalte la diversidad y la complementariedad. Esta antropología proyecta sus efectos sobre todos los temas que la "perspectiva de género" pretenda abarcar y resulta ampliamente superadora de su visión reduccionista, pues permite articular las riquezas de hombre y mujer, otorga sólido fundamento a la identidad personal, brinda bases inconmovibles para el matrimonio y la familia, es criterio determinante para el juicio moral en muchos de los temas más críticos de la bioética.

4. Conclusiones

Podemos decir, con Juan Pablo II, que "es urgente alcanzar en todas partes la efectiva igualdad de los derechos de la persona y por tanto igualdad de salario respecto a igualdad de trabajo, tutela de la trabajadora-madre, justas promociones en la carrera, igualdad de los esposos en el derecho de familia, reconocimiento de todo lo que va unido a los derechos y deberes del ciudadano en un régimen democrático" (Juan Pablo II, Carta a las Mujeres, 4).
En este sentido, no podemos dejar de señalar las consecuencias que tiene la perspectiva de género, que resulta una forma errónea de encarar la promoción de la mujer. Para realmente consolidar una política integral que promueva a todos los seres humanos y particularmente a la mujer, debemos proponer la "prioridad de la familia" en las políticas públicas.
Es la familia la comunidad primera y fundamental, en la que todos tienen una misión y una función que cumplir. En la familia se integran las generaciones y los sexos, de manera armoniosa y complementaria, dando lugar al aporte de cada uno en su riqueza específica. En la familia, se complementan los talentos, para que hombres y mujeres puedan desplegar los talentos en la sociedad. En la familia, finalmente, se genera el ámbito humano de confirmación de los jóvenes en su identidad, desde el encuentro con padre y madre y con apertura a los demás.
En esta perspectiva, la mujer no es discriminada ni es vista sólo "en su función reproductiva", sino que es valorada integralmente, como ser humano capaz de dar lo mejor de sí, tanto en el matrimonio como en la virginidad, en la maternidad y en el trabajo, generando el espacio propicio para una comunión cada vez más plena entre los hombres.


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